CARNAVALES-IHAUTERIAK, ZALDUONDO

El Carnaval de Zalduendo es una de las celebraciones rurales más representativas del folklore tradicional vasco. Este antiguo carnaval alavés, recuperado en la década de 1970, se celebraba originalmente el Martes de Carnaval, aunque con el tiempo pasó a realizarse el domingo anterior. Sus rituales y personajes conservan elementos simbólicos muy antiguos relacionados con la fiesta, la crítica social y la despedida del invierno.

La figura central de la celebración es “Marquitos”, un muñeco fabricado con un armazón de madera y relleno de helechos. Se viste con ropa de hombre, boina y abarcas, y se adorna con un collar hecho de cáscaras de huevo y plumas de colores. Durante la mañana, los jóvenes del pueblo pasean a Marquitos por las calles montado sobre una caballería, acompañado por música de txistu y por los mozos del pueblo. Después, lo colocan en lo alto de un poste en el centro de la localidad, donde permanecerá hasta la tarde.

Más tarde aparecen los “porreros”, personajes disfrazados con ropas viejas y llamativas, la cara pintada y grandes cencerros. Entre ellos destacan dos figuras similares al Ziripot del carnaval de Lantz, que avanzan torpemente dentro de sacos rellenos de paja mientras son empujados y derribados por un oso cubierto de pieles. También participan otros personajes tradicionales como la oveja, el barrendero, el cenicero y la viejilla, cada uno con un papel simbólico dentro del desfile.

La comitiva recorre las calles cantando canciones populares hasta llegar al lugar del juicio de Marquitos. Allí aparece el “Predicador”, oculto hasta entonces dentro de una gran cesta. Desde ese improvisado púlpito pronuncia un largo sermón burlesco en el que acusa al muñeco de todos los males y pecados, utilizando un tono humorístico y satírico. Este sermón, conservado desde finales del siglo XIX, mezcla referencias religiosas, críticas morales y expresiones populares.

Finalmente, tras el juicio, Marquitos es condenado y ejecutado. Antiguamente se le disparaba un cartucho, aunque más tarde la tradición evolucionó hacia la quema del muñeco. Mientras el fuego consume sus restos, los porreros bailan y cantan alrededor de la hoguera, poniendo fin a una celebración llena de simbolismo, humor y tradición popular vasca.

Bibliografía

  • EDB Araba. «Carnaval de Zalduendo». Dantzariak nº 8. Donostia: Euskal Dantzarien Biltzarra, ekaina, 1979.