SOKA DANTZA (ERREGELAK)

La Soka dantza o Aurresku, y en particular las melodías conocidas como Erregelak, constituye una de las expresiones más antiguas y representativas de la tradición dantzari de Bizkaia. Desde el siglo XIX se distinguen dos modalidades principales: el Aurresku de Villa y el Aurresku de Anteiglesia, diferenciados sobre todo porque en este último se bailan las Erregelak, nombre que en varias zonas vizcaínas designa tanto una melodía concreta como el conjunto de danzas que la acompañan. Esta distinción tiene relación con la organización histórica del Señorío de Bizkaia, formado por una ciudad, veinte villas y numerosas anteiglesias. Mientras que las villas, más expuestas a influencias externas, fueron adoptando melodías nuevas, las anteiglesias conservaron las más antiguas, entre ellas las Erregelak, que siguen vivas desde hace siglos.

Diversos autores del siglo XIX y principios del XX documentan la presencia y extensión de estas melodías. El músico durangués Marcos de Alcorta ya empleaba la denominación Aurresku de Anteiglesia en 1890, y Segundo de Olaeta señaló que en localidades como Berriz o Gernika se seguía bailando la melodía conocida como San Sebastián, equivalente a las Erregelak. También R. M.ª de Azkue recogió variantes en varias localidades, lo que confirma su amplia difusión. En Gernika-Lumo, donde históricamente coexistieron una villa y una anteiglesia, aún hoy se bailan ambos tipos de Aurresku en las fiestas de agosto, manteniendo viva esta doble tradición.

Los testimonios más antiguos, como el diario de viaje de Guillermo de Humboldt (1801), ya mencionan melodías antiguas con estructuras irregulares y pasos que debían aprenderse “ordenadamente según reglas”, expresión que se relaciona directamente con el término Erregelak. Humboldt recogió varias melodías de este tipo en la Merindad de Durango, entre ellas el Zortziko antiguo llamado San Sebastián, que coincide con las versiones conservadas posteriormente por Iztueta y por los dantzaris de Busturialdea. Estas melodías se caracterizan por tener compases irregulares —a veces hasta trece puntos—, a diferencia de los zortzikos regulares de ocho compases.

Juan Ignacio Iztueta, en su obra de 1824, defendió la importancia de estas melodías antiguas o soñu-zarrak, describiendo con detalle sus pasos y estructura. En su clasificación aparecen dos melodías tituladas con la palabra Erregela, lo que confirma la relación entre las denominaciones guipuzcoanas y vizcaínas para este tipo de danza. Iztueta subraya que, a diferencia de los zortzikos, las melodías viejas deben conocerse de memoria, pues sus compases no son uniformes y exigen conservar siempre los dos últimos para cerrar cada parte de la danza.

Aunque los pasos varían según la zona —Durangaldea, Busturialdea o las descripciones de Iztueta—, todas mantienen la misma regla de finalizar cada sección con un patrón común. En Durangaldea, además, la melodía ha sido interpretada durante casi dos siglos por txistularis de la familia Amezua, lo que ha influido en su estilo particular. En Berriz, por el contrario, la danza no se ejecuta íntegramente en ritmo de 2/4, como en Gernika, lo que ha llevado a algunos autores a considerar esta última versión como la más cercana a la tradición antigua.

Las Soka dantzak también han sido dirigidas y bailadas por mujeres. En Garai esta práctica se ha mantenido sin interrupción desde tiempos inmemoriales, y en Iurreta se ha recuperado recientemente, adaptando la melodía a la versión cantada en 2/4 cuando la interpretan las mujeres, mientras que los hombres continúan bailando con el ritmo clásico marcado por los txistularis.

En conjunto, las Erregelak representan un patrimonio coreográfico y musical de gran valor, conservado gracias a la transmisión intergeneracional y a la diversidad local de estilos, melodías y formas de interpretación que aún hoy mantienen viva esta tradición en Bizkaia.